Seguimos para bingo, bitches

¿Existe el lenguaje tuitero? ¿Puede considerarse dialecto, jerga, jerigonza, argot? De un tiempo a esta parte, vengo observando una serie de expresiones que podrían constituir una suerte de ‘tono tuitero’. En esa red se consolida, debido a la misteriosa selección natural que hace que algo perviva, se replique, mientras que otras expresiones fenecen sin más gloria que un triste retuit. (Nota mental: leer Lo viral, de Jorge Carrión). En esa red se consolida, decía, y a veces salta a Facebook, pero es en Twitter donde encontramos algo parecido a una lengua propia, a un estado mental propio.

Las razones de esa pervivencia no seré yo quien las diseccione, pero podemos encontrar elementos comunes en esas expresiones. Un cierto sarcasmo de corte simpsoniano, una ironía salpimentada de más, ese malditismo de sofá que preside buena parte de los diálogos de Twitter (o Tuiter, que también se dice, meméticamente), todo ello albardado en una buena capa de postureo de ínfulas modernetas, ascuas que alumbran esa hoguerilla de las vanidades que define a la red social del pajarito azul.

Personalmente, me producen cierta grima la mayoría de las expresiones que a continuación paso a glosar. Aunque es probable que haya recurrido a algunas de ellas en un momento de relajación. Confieso que subí una foto a Facebook desde la azotea del Círculo de Bellas Artes, frente a un plato de crudités y un doble de cerveza, presidido por un sincero, sentido y espontáneo «AQUÍ, SUFRIENDO». Corría el año 2013.

Empecé a anotar algunas de estas muletillas hace meses, por lo que es probable que algunas hayan quedado más desfasadas que las tortugas Ninja. Aquí va mi selección de tics tuiteros 2020:

Vuestro día qué tal. Hacer algo supuestamente original y estrambótico, que define lo singularísimo de tu personalidad, y rematarlo con ese preceptivo «Vuestro día qué tal».

Hoy he empleado la palabra albur. ¿Vuestro día qué tal?

Hemos [lo que sea] por encima de nuestras posibilidades. De esta fórmula se abusó más bien en los años anteriores, y apenas cuatro tuiteros algo despistados la emplean ya.

Hemos confinado por encima de nuestras posibilidades.

Etc.

Esto de. Uno de esos tics virales que más sonrojo me produce. Se enlaza un artículo, de alguien normalmente vinculado al tuitero, y no añaden más palabras, para qué. Solemnidad escueta.

Esto de Alexis Pascual.

Esto de Jacinta Soler.

(Guao).

(Aprovecho para recordar que el punto debe colocarse fuera del paréntesis).

Un día eres joven. Fórmula también de años anteriores que, por suerte, ha venido languideciendo hasta su casi extinción. No obstante, en 2020 he localizado algunos.

Un día eres joven y otro te pides una horchata.

Sujétame el cubata.

A las dos serán las 36. Chorrada que entiendo tiene su origen en los habituales tuits no menos chorras de cada cambio de hora, ora finales de octubre, ora finales de marzo (y la habitual confusión).

Que si quiere bolsa. Otra chorrada cuyo origen me supera. Quizá tenga que ver con un monólogo de Joaquín Reyes y aquello del chicle, que si tienes o quieres. Lo ignoro.

Chupito. Entiendo que se emplea para añadir un toque de ironía ante lo que se considera inadmisible y que, sólo mediante la ingesta de ese chupito imaginario, se puede asumir.

Espasa desmiente los rumores: «El ganador no es un robot». Chupito.

Hay gente mala y luego los que tal. Otro juego de ironía, de contrastes, para quitarnos el sombrero ante tamaña demostración de ingenio. Consiste en preparar al lector ante lo que se supone que es la descripción de un ser verdaderamente despreciable, para sorprenderlo con algo trivial.

Hay gente mala y luego los que anuncian la muerte de Miliki.

Lugar favorito. Para el capítulo De la infantilización en Twitter. Se pone una foto de la churrería de tu pueblo, en letras quizá mayúsculas, y dos palabras antes las cuales solo cabe el silencio: Lugar favorito.

Es para una cosa. Habitual en columnistas que son conscientes de que tratarán un tema escabroso o que molestará a cierto sector de su timeline.

¿Cuántos de vosotros habéis cobrado facturas en negro? Es para una cosa.

Se me ha metido algo en el ojo. Expresión que trata de mostrar no tanto la emoción ante un fenómeno hermoso, sino la capacidad de conmoverse del sujeto, presuntamente alguien que reconoce en su círculo privado que forma parte de la nueva masculinidad (sin llegar al extremo de besar falos, como propone aquel).

Es para un amigo. Versión similar de la comentada anteriormente. No exenta tampoco de briznas de superioridad moral y grados de suficiencia irónico-sarcástica.

¿Dónde están las vacunas? Es para un amigo.

Poco nos pasa. Versión tuneada de aquel meme clásico del «Señor, llévame pronto».

Miguel Ángel Revilla, epidemiólogo en LaSexta. Poco nos pasa.

Esa gente. Colofón a una retahíla aleccionadora, no exenta tampoco de perlas de superioridad moral y un barniz supremacista.

Gente que se levanta un cuarto de hora antes de que pare el tren. Esa gente.

Pues ya estaría. Inexplicable triunfo (efímero, no nos emocionemos) de esta expresión que, como todo en esta vida, o casi todo, tiene explicación. Se ve que lo decía una tal Dakota, del programa Hermano mayor, de Cuatro.

Bitches. Confieso que esta me hace gracia. Un insulto a destiempo siempre se agradece, ¿no, zorras? Algo así:

Ya de vacaciones, bitches.

Seguimos para bingo. Con resabios costumbrista-berlanguianos, se emplea como muletilla final ante una situación que va de mal en peor. Le leemos estos días en muchos comentarios relacionados con las intervenciones de Ayuso.

Y ahora la culpa de todo la tienen los inmigrantes. Seguimos para bingo.

Ahí lo dejo

Ayuso, en un acto reciente. EFE

Ayuso, en un acto público. Foto: EFE.

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